Los eventos repentinos de “Muerte Súbita” sucedidos en el campo de juego, y especialmente en deportistas de alta competencia, son hechos que de manera inmediata toman estado público e impactan a la población de manera muy fuerte, por manifestarse en individuos considerados como modelos de salud e invulnerabilidad.

¿Sólo los de alto rendimiento deben ser evaluados?

Una creencia popular es que solo este tipo de atletas de alto rendimiento debe ser evaluado desde el punto de vista cardiovascular (CV), sobre todo por la cantidad e intensidad de actividad física que desarrollan. Sin embargo, la realidad nos muestra que las alteraciones CV que afectan especialmente a personas jóvenes, son de carácter hereditario y en general silente y pueden manifestarse en cualquier nivel de competencia. Por este motivo, el niño que comienza con el ejercicio de un deporte también debe ser evaluado.

Sin embargo, no por ello debemos olvidar la importancia de deportistas veteranos y de personas de edades intermedias, que suelen competir en forma intensa los fines de semana, sin ninguna actividad el resto de los días. En éstos últimos se debe descartar en general, alteraciones cardíacas de tipo adquiridas.

¿Cuáles son los controles?

Los cambios adaptativos que experimenta el corazón sometido a un entrenamiento regular, sumados a las dificultades que origina la identificación de enfermedades cardíacas predisponentes a la Muerte Súbita, se ven reflejados en estudios cardiovasculares tan básicos como el Electrocardiograma y constituyen un desafío a la hora de distinguir lo normal de lo anormal. Por ello la experiencia del especialista en esta área de la cardiología, juega un papel crucial a la hora de evaluar el corazón del deportista y de esta manera reducir las posibilidades de errores diagnósticos, realizando una cuidadosa selección de estudios complementarios en los casos que realmente se consideren necesarios.

Causas de la muerte súbita en el deportista

En los casos de personas jóvenes, menores de 35 años, las primeras causas son las cardiopatías familiares o hereditarias, que son enfermedades de causas genéticas relacionadas con la muerte súbita, dentro de las cuales podemos destacar las que afectan al músculo cardíaco (la más frecuente es la Miocardiopatía Hipertrófica) y las que afectan al sistema eléctrico cardíaco (Canalopatías). Estas últimas no alteran morfológicamente la estructura cardiaca, por lo cual una vez sucedido el evento, no pueden ser identificadas por autopsia macro ni microscópica.

¿Existen síntomas previos a la muerte súbita del deportista?

El 80% de los deportistas que sufren una muerte súbita, no tienen síntomas previos. De ahí la importancia de una evaluación cardiovascular con el objetivo de identificar precozmente a personas en riesgo, evitando retirar de la competencia a deportistas de manera innecesaria y a los que realmente están afectados, acompañarlos en la adaptación a una práctica deportiva segura y acorde a su situación. En algunas ocasiones la muerte súbita puede ser el primer síntoma de una enfermedad. Por eso es recomendable tomar medidas de prevención que incluyan las visitas a los médicos de rutina, que permiten detectar a la persona con riesgos de muerte súbita. Cuando hay síntomas que nos avisan de ese riesgo, los principales son: el síncopa, sobre todo cuando es durante el esfuerzo físico y se debe consultar al médico a la brevedad, a veces las palpitaciones, la opresión en el pecho, que se presenta de forma frecuente en adultos mayores, denominado también angina de pecho o también a veces una dificultad respiratoria que se manifiesta como falta de aire.

Nuestro principal objetivo es promover la salud cardiovascular del deportista, y en este sentido la evaluación preparticipativa y el seguimiento continuo constituyen los pilares de la prevención. Esto cobra especial importancia si tenemos en cuenta la enorme cantidad de deportistas recreativos y federados que practican en nuestra ciudad y zona de influencia.